El chicle y sus curiosidades.

Uno de los productos más conocidos de nuestra sociedad desde hace siglos es el chicle o goma de mascar. Prácticamente todos, en alguna ocasión nos hemos metido uno de ellos en la boca y nos hemos dejado llevar por él mascándolo durante minutos e incluso horas. Pero, ¿qué es un chicle?, ¿de dónde viene y cómo llego a convertirse en ese objeto irresistible dispuesto a ser masticado?

SU HISTORIA

El popular nombre del chicle proviene de la palabra náhuatl tzictli, polímero gomoso que se obtiene de la savia del Manilkara zapota, un árbol de la familia de las sapotaceae que antes era denominado como Sapota zapotilla o Achras zapota, originario de México, América Central y América del Sur tropical.

La historia del chicle empieza cuando el ex presidente de México Antonio López de Santa Anna se fue a vivir a Estados Unidos. Ahí conoció al fotógrafo e inventor Thomas Adams, quien pretendía emplear la resina del Manilkara Zapota como una alternativa económica al caucho y como un sustituto de los diferentes productos de mascar que se usaban en la época como el tabaco y la parafina, sin embargo, no resultó ser lo suficientemente sólida para el fin que pretendía darle.

Santa Anna le vendió una gran cantidad de resina a Thomas Adams, y él intentó fabricar juguetes, llantas, máscaras y botas con este material, pero nunca obtuvo buenos resultados. Santa Ana pensó que el negocio era un fracaso y ya no quiso seguir con el experimento; fue entonces que Thomas se asoció con un señor llamado John Baker Curtis, y juntos tuvieron la idea de agregar otros ingredientes a la resina: parafina y saborizantes con el fin de crear una golosina que se pudiera masticar pero no comer. Los primeros chicles se vendieron en cajas de colores y la marca se llamó Adams New York. Pasaron algunos años, y en 1871 agregaron otros ingredientes al chicle para que se pudieran hacer bombas con él –lo que a todos nos ha resultado divertido— Esta nueva golosina se vendió con el famoso nombre de Chiclets Adams, además durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados llevaron los chicles a Europa y de ese modo se dieron a conocer en todo el mundo.

A partir de ahí en 1880 se introdujo el sabor a menta, tan popular en nuestros días, y tiempo después en 1888 se desarrolló la primera máquina expendedora de chicles.

SU COMPOSICIÓN

El chicle actual se compone, en términos generales, de un 20% de base gomosa, un 20 % de jarabe de maíz, y un 60 % de azúcar de remolacha o de caña sacarosa. Hoy en día los podemos encontrar en cajas, en tabletas, en barra, con o sin azúcar, chicles picantes, con relleno y sin relleno, refrescantes, suaves e intensos, y seguro también conoces los chicles de bola de a peso que se deslizan hacia nuestras manos desde la máquina redonda y transparente.

DATOS CURIOSOS

  • El Manual de Carreño catalogó de mal gusto la costumbre de mascar chicle, sobretodo entre las damas; pero la mercadotecnia para atraer consumidores de los dos géneros logró crear más sabores, sobre todo frutales.
  • Alivia la ansiedad, aumenta la concentración y el estado de alerta reduce el estrés.
  • En Singapur estuvo completamente prohibido desde hace más de 10 años.
  • En California hay una pared sobre la cual jóvenes comenzaron a pegar chicles masticados, a principios de la década de 1960. Hoy es el único monumento al chicle que se conoce.
  • En la antigua Grecia, en Egipto e incluso en la prehistoria se mascaban resinas de árboles y plantas con propiedades medicinales.

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